Una avería muy habitual en verano es el sobrecalentamiento del motor. En el momento más inoportuno, cuando más pega el sol, observamos que el indicador de temperatura entra en zona roja, o que sale humo del capó.

Las causas pueden ser muy variadas, por lo que vamos a detallarlas, para que tú mismo puedas hacer una pequeña revisión a tu vehículo antes de que lleguen los calores, y comprobar la mayoría de los elementos clave.

Incluso un simple filtro de aire, cuyo coste ronda los 12 euros, es un elemento susceptible de provocar una grave avería por sobrecalentamiento del motor. Así que, si no entiendes nada de mecánica, la mejor solución es que acudas a un taller para realizar la revisión antes de que comience el verano.

 

Causas del sobrecalentamiento del motor

Algunas de ellas son fáciles de detectar, y otras no tanto. Veamos:

 

Tapa o rosca del vaso de expansión

Es uno de los defectos más comunes. Si ves que no hay fugas visibles o goteos de refrigerante, pero en ocasiones espaciadas en el tiempo, el depósito está medio vacío y tienes que reponer el líquido, ya sabes lo que tienes que hacer: cambiar la tapa o el vaso de expansión, según el caso.

 

Fugas en el circuito de refrigeración

Son visibles a simple vista, con una simple inspección ocular. Hay que repararlas cuanto antes, ya que existe el riesgo de rotura súbita durante la marcha.

 

Oxidación en el interior del circuito

Causa habitual de sobrecalentamiento del motor. Común en vehículos antiguos, o a los que habitualmente se les añade agua en lugar de líquido refrigerante. Los componentes metálicos del interior del circuito cada vez se oxidan más, y el óxido se mezcla con el refrigerante. Este tiene un color amarronado y parece barro líquido. Si este es el caso, es inevitable una visita al taller.

 

Filtro de aire obstruido

Si sabes dónde está y cómo extraerlo, debes comprobar que no esté obstruido por el polvo. En ese caso, sacúdelo bien y aspíralo, y comprueba si sigue habiendo sobrecalentamiento del motor. Si ves que el motor se calienta menos o no se calienta, cambia el filtro cuanto antes.

 

Falta de aceite en el cárter

Otra causa habitual de sobrecalentamiento del motor. La falta de lubricación provoca mayor rozamiento, elevando la temperatura de trabajo, por lo que el sistema de refrigeración no es capaz de controlar adecuadamente el aumento de temperatura.

 

Junta de culata deteriorada

Esta avería es sencilla de detectar. Con el motor en frío, levantaremos el capó y quitaremos la tapa del vaso de expansión. Mojaremos el dedo, y si observamos que además de agua, hay restos de aceite, entonces la avería está en la junta de culata.

Observación: una junta de culata defectuosa puede provocar sobrecalentamiento del motor, o viceversa. Es una avería complicada, y debes llevar el coche al taller mediante un servicio de grúa. De lo contrario, puedes terminar quemando el motor.

 

Sonda del termostato, válvula termostática o centralita de control

Si has comprobado los puntos anteriores y están bien, entonces la avería apunta a uno de estos tres elementos. Deberás acudir a un taller que disponga de herramientas de diagnóstico electrónico.

 

¿Qué hacer ante un sobrecalentamiento del motor?

Lo primero es detener el vehículo inmediatamente, abrir el capó y esperar a que el motor se enfríe. A continuación, si no queremos llamar a la grúa directamente, seguiremos los siguientes pasos:

 

Realizar algunas comprobaciones básicas

Verificaremos el nivel de refrigerante y comprobaremos la existencia de roturas, pequeñas fugas o goteos. También miraremos el nivel de aceite del motor.

 

Comprobar y limpiar el filtro de aire

Si sabemos hacerlo, esta operación solo nos llevará cinco o diez minutos, y quizá nos permita continuar la marcha.

 

Llamar a la asistencia o proseguir la marcha, según el caso

Puede ocurrir que hayamos conseguido extraer y limpiar parcialmente un filtro obstruido, o que hayamos comprobado que no hay fugas y que la falta de líquido refrigerante probablemente se deba a una falta de estanqueidad de la tapa.

En estos dos casos, podemos rellenar el circuito con agua o refrigerante, si disponemos de ellos, e intentar proseguir la marcha para llevar el vehículo a un taller. Si observamos un nuevo sobrecalentamiento del motor, entonces detendremos el automóvil y llamaremos a la asistencia.

Si creemos que el sobrecalentamiento del motor se debe a falta de aceite en el cárter, repondremos el nivel del mismo si es posible, y seguiremos los pasos indicados anteriormente.

Para los demás casos, llamaremos directamente a la asistencia. Si intentamos rodar con el motor sobrecalentado, podemos agravar la avería, dejar inutilizable el motor, e incluso provocar que el vehículo se incendie.

 

¿Cómo prevenir el sobrecalentamiento del motor?

Para prevenir el sobrecalentamiento del motor y otras averías, tenemos que asegurarnos de que todos los componentes del motor y de la refrigeración se encuentran en buen estado, y que los niveles de líquidos son los correctos. Dos son las actuaciones recomendadas para lograr este objetivo:

 

Mantenimiento adecuado

Realizar los cambios de aceite, filtro de aceite, filtro de aire, líquido refrigerante, fluido del cambio y líquido de frenos, según las pautas recomendadas por el fabricante de tu coche. Si te encargas tú mismo de realizar algunas de esas operaciones, es muy importante respetar las especificaciones técnicas indicadas por la marca para los fluidos.

Revisar y reponer, si es necesario, los niveles de aceite, refrigerante y líquido de frenos, al menos una vez al mes, o cada 5.000 kilómetros.

 

Revisión anual

Como complemento a un adecuado mantenimiento, es muy conveniente que un mecánico competente revise nuestro coche una vez al año, o cada 40.000 kilómetros. El objeto de la revisión es detectar elementos o piezas que puedan presentar signos de deterioro, y provocar averías futuras.

Ten en cuenta que, si el vehículo no presenta ninguna anomalía, el coste de la revisión será muy pequeño, y circularás con la seguridad añadida de que todo el vehículo está en buen estado mecánico.

Una buena idea es realizar la revisión de tu coche justo antes de pasar la ITV. Así matarás dos pájaros de un tiro: evitarás averías imprevistas y te asegurarás de que tu vehículo pasará la ITV a la primera.

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